
- ¿Cuándo se resignaron?
- ¿De qué demonios hablas?
- Mira sus caras, nos ocultan algo que creen maravilloso.
- Yo apenas veo a mis padres, no te comprendo.
- .....
- ¿Estás enojada?
- Estoy apurada.
- ¿Hacia dónde vas?
- No lo se, pero me interesaría no ser perseguida por ustedes. Me aterran.




Ojalá alguna vez los aterrados dejemos de serlo un instante para volver la mirada y perder el miedo.
ResponderEliminarUn saludo.